martes, 14 de junio de 2022

Entrevista con Mirtha



Antes de publicar el capítulo previo, la historia de mi amiga Mirtha, me comuniqué con ella pidiendo su permiso o aprobación y para que corrigiera cualquier dato erróneo. Cuando lo leyó, quiso aclarar algunos detalles. Pero aun más, deseaba contarme por qué los eventos de ese día de la estadía en Buenos Aires fueron tan significativos.

Decidí hacerle una serie de preguntas para comprender mejor su trayectoria desde el principio.

—¿Qué edad tenías cuando contrajiste la poliomelitis?

—Era bebé, ocho meses tenía. Mis padres habían sido trasladados desde Cabrera, donde pastoreaban la Iglesia de los Hermanos, a la ciudad de Laboulaye para levantar la iglesia allí. Yo tenía unos seis o siete meses y a los cuarenta días de llegar ellos a Laboulaye, yo contraje la poliomelitis.

—¿Cuáles fueron los primeros síntomas?

—Me contó mi hermana Sara que lo primero que notó mi mamá es que solo movía los ojitos y las primeras falanges de los deditos. Pero Mami me contó que cuando ella me quiso levantar de la cuna para darme la mamadera, parecía que no tenía huesos ni columna, porque me doblaba como un trapo. Me levantó y yo me doblaba para cualquier lado. Fue tremendo el golpe para ella ver esto. Entonces mandó a mis hermanas, Sara y Eunice, que fueran a buscar a un médico que vivía enfrente, el Dr. Boris Joffe, judío. El vino con otro que vivía en la esquina de esa misma vereda. 

—No puedo ni imaginar la angustia que habrán sentido tus padres.

—Mi papá no estaba porque había empezado enseguida a recorrer lo que sería la diócesis de la iglesia de Laboulaye que habían empezado a visitar dos pueblos de alrededor, General Levalle y Jovita. Entonces él no estaba cuando mi mamá descubrió y me encontró en ese estado.
Vinieron esos dos médicos y enseguida detectaron el problema. 

—Sra., hay cuatro casos de poliomelitis en la ciudad —le dijeron—. Este es el quinto y es el peor. Esta nena no va a vivir. Le faltan muy pocos milímetros para que la poliomelitis tome el cerebro.

—¡Qué duro para tu papá encontrarse con esa noticia a su regreso! Y, pensar que su esposa tuvo que enfrentar todo sola. Inimaginable.

—El papito era muy evangelizador. Me cuenta Sara, y yo también tengo recuerdos, que casi todas las tardes él salía y visitaba sistemáticamente a los miembros de la iglesia por turno, o los atendía en su escritorio.  Pero siempre que salía, llevaba una buena cantidad de folletos, como se solía utilizar mucho antes para evangelizar, y mientras iba o volvía de visitar a los creyentes, siempre repartía folletos y hablaba del Señor con la gente que se le cruzaba.
El visitaba sistemáticamente en los dos pueblos, Levalle y Jovita. Iba cada quince días, evangelizaba el pueblo y mientras iba ganando gente para el Señor, empezaba a reunirlos. En ambos pueblos tenía un saloncito alquilado y ahí hacía sus comidas con un calentador que llevaba.

—Claro Uds. son pastores y la nena, bueno —les dijo el Dr. Joffe a mis papis— . . . alguna de esas personas en la iglesia debe haber besado a la nena en la boca y ahí se le propagó el virus de la poliomelitis.

— A mi mamá no le gustaba que todo el mundo me tuviera en brazos, pero bueno, recién llegaban a la iglesia y tampoco podía ponerse tan en duro y era el bebé de la iglesia. Todos me levantaben en brazos. 

—Las fotos que me enviaste, revelan que sucedió algo verdaderamente inexplicable después del gravísimo diagnóstico del Dr. Joffe.

A los 18 meses en el andador
En el autito de Tito



3 añitos.
Entrenando pasear en la vereda.
El pie izquierdo tenía dificultad.

La familia en Laboulaye

Doña Herminia con Mirtha y Tito

—En algún momento, la familia se trasladó a Almafuerte para hacerse cargo de la iglesia allí, ¿no?

—Sí, Almafuerte fue como llegar al paraíso realmente, en muchos sentidos. Pero también allí fue donde aumentó muchísimo la escoliosis.  La desviación de la columna comenzó a notarse  aproximadamente  desde los 6 ó 7 años.  PERO al llegar a la preadolescencia se aceleró muy rápidamente. 
Yo llegué a Almafuerte de nueve años, todavía no había cumplido los diez. Entonces me insertaron en la escuela que estaba prácticamente al lado de la misión. Y, bueno, ahí es todo un episodio con lágrimas y sonrisas. Yo ya estaba en el período de los viajes a Córdoba. Y después ya vino el Instituto Bíblico y la alegría de tener a los estudiantes. 
Los primeros especialistas que estudiaron mi caso de los 11 a los 12 años, era un equipo, del Hospital de Niños de Córdoba. Largo tiempo e interminables interconsultas con especialistas. 
Eunice [hermana mayor, enfermera] preparó la interconsulta con el Dr. Van Domsoler en el  Hospital  Británico. Fue el que me vio allí en el Británico cuando los Hermanos Hoyt nos alojaron.

—Volvamos al tema de esa visita a Buenos Aires y por qué es un recuerdo tan significativo.

—El día que fuimos a buscar la conclusión de lo que pensaban los médicos en el Británico, el principal en ver mi caso, era el Dr. Van Domsoler y ese día teníamos que ir a buscar su opinión final. Fue muy duro todo esto. Estaban mi papá y mi mamá, era tan serio todo. Bueno, yo no estaba consciente de que fuera tan serio todo.
El dijo que iba a ser muy sincero que el caso mío no tenía ninguna esperanza, que no había ninguna forma, ningún tratamiento, ninguna cirugía, nada capaz de frenar esta deformidad y la curvatura de la columna era incorregible y que avanzaría sin duda. Lo dijo con mucha amabilidad. Por primera vez en todas las tantas consultas que había estado yo hasta ese momento en Córdoba, nunca me había asustado. Bueno, es decir,  quizás porque no me lo decían a mi directamente. Yo, sin querer, empecé a llorar, se me caían las lágrimas. Entonces él me abrazó. Recuerdo con qué cariño me atrajo, me apretó contra su pecho, su corazón.  

—No llores, mi hijita, porque el que te mira la carita nunca te va a mirar la espalda —me dijo. 

—Lo cual no resultó cierto —riendo—, pero en ese momento me consoló. Bueno, ¿qué pasó después?
Cuando salimos del hospital, resulta que había estallado la revolución, cuando sacaron a Perón. Ustedes estaban muy asustados porque estábamos en el centro y nosotros ajenos a todo esto. 
Mi papá y mamá, para distraerme me habían llevado al jardín botánico. Habían comprado unos sandwiches para que comiéramos ahí. Pero veíamos cosas raras y el cielo se ponía oscuro y se oían ruidos raros. Entonces vino el guardián del jardín botánico y nos dijo,

—Por favor, váyanse —y nos explicó lo que pasaba.

—Así que, realmente no sé cómo nos trasladábamos en ese tiempo, sin duda algún tren. Y llegamos a tu casa. Tu papá había estado mirando desde la terraza, y orando que llegáramos vivos. Entonces, ¿qué pasó?
Justo ese día había llegado el órgano. Entonces después de cenar . . .
(Tu mamá había hecho, como siempre, una comida tan rica. Hizo waffles, ¡qué cosa rica! Nunca más comí waffles, porque no había waffleras en la Argentina. Parece que ahora hace unos años que están llegando pero todavía no pude ver ninguna por acá.)
Iban a probar el órgano. Entonces, estaba toda la familia alrededor, mi papá, mi mamá, tus papis, tus hermanitos.

—¡Tocá vos primero! ¡Tocá vos primero! —me insististe.

—Y me pusiste al órgano. Y sabés que yo, sin pensarlo realmente, empecé a tocar ese himno "Oh, Dios eterno, tu misericordia ni una sombre de duda tendrá . . . [Mirtha cantando] Oh, tu fidelidad, Oh tu fidelidad." ¿Te acordás Y yo empecé a tocarlo sin pensar realmente. Mi mamá, fue como que recibió una bomba en su corazón. Desde entonces su himno favorito siempre fue ése. Por eso, fijáte qué importante fue ese momento en tu casa. Ella tuvo fe hasta el último día de su vida de que mi columna no iba a empeorar y que se iba a enderezar.
Yo sé que tus padres consolaron mucho a mis papis. Yo fui con vos a tu dormitorio y ahí hablábamos, nos reíamos, nos divertíamos. Y sí, claro, que yo estaba conmocionada, pero tu compañía me hacía tanto bien. Era tan hermoso estar con vos. Te lo quería contar porque fue muy importante para mi. Ese momento en el Hospital Británico tan duro y ese momento tan dulce en tu casa.

—¿Cómo continuó tu trayectoria médica?

—Volvimos a los médicos de Córdoba, pero no ya al hospital de niños, sino me tomó bajo su custodia una doctora creyente, la Dra. Celina Carbonell.
La Sra. Sickel [misionera viuda con más de treinta años de servicio en la Argentina] había comenzado un fondo misionero a los fines de pagar tratamientos de lo mejor que pudiera encontrarse. Estuve internada bastante tiempo en la Clínica Alemana del Profesor Dr. Pablo Busse Grawitz, también creyente.
Allí me hicieron muchísimas clases de pruebas y tratamientos. Muy linda clínica, muy bien atendida, mi mamá internada conmigo, por supuesto, porque también ahí me tenían en cama.
Esa estadía en la clínica alemana me sirvió además de inspiración para después cuando escribí el libro para dos personajes. Yo veía de lejos a los hijos del Dr., Peter tan simpático, y su hermano menor con cara de enojado que me inspiró para el personaje principal.
De allí fui a parar a la Clínica Romagosa, muy famosa, Todo esto con la ofrenda abundante, tan maravillosa, tan misericordiosa que nos sostenía, la Sra. Sickel cuidándonos tanto, fijándose que no nos falte nada, nada en cuanto a tratamiento.
Después de estar en esas clínicas que hicieron lo mejor que había en ese tiempo, incluso la Dra. viajó a EEUU para presentar mi caso en un congreso. Sí, había una operación, pero era sumamente arriesgada en ese tiempo. 

—Herminia, —le dijo a mi mamá—. Yo, si Mirthita fuera mi hija, no le dejaría operar, no hay ninguna garantía.

—Entonces fue cuando decidieron,  la junta médica que eran 32 al final, que me tenían que poner horizontal, porque la columna seguía doblándose. Estaba colapsando un pulmón, o sea aplastándolo y el corazón se puso en posición horizontal. Tengo un corazón acostado, no paradito como los demás verticales. Entonces la única forma era estar acostada de día. Podía levantarme 20 minutos al día para hacer ejercicios correctivos. Me ayudaban mi papá, mi mamá, mis hermanas, cuando estaban en casa.


Mi lugar en el mundo por 5 años

—Yo entré a la cama a los 14 años y salí a los 19. Ah, y de noche yo dormía semicolgada o sea se levantaba la cama con ladrillos debajo de las patas de la cabecera, y tenía un aparato que me tomaba de la mandíbula y de la nuca. El mismo peso del cuerpo mantenía el estiramiento toda la noche. El aparato podía girar de modo que yo podía dormir de costado, boca abajo, boca arriba, como quisiera pero siempre colgadita. Tanto es así que me había salido un callo en la mandíbula de tantos años colgada. Era tan flaquita y pálida, que Sara me titulaba "Florcita de invernadero".
Cuando cumplí 15 años, me llevaron a una casa de fotografía, y me sacaron esta foto. (Parece que me peinaron un poquito también.)


—¿Cómo pudiste superar esas limitaciones extremas?
El breve párrafo que aparece en la contratapa de tu libro explica un poco: Desde mi posición lo que hago es estudiar, leer y escribir. Estoy rindiendo el cuarto año de bachillerato. Brillando para El es el primer libro que escirbo completo. Fue comenzado a los quince años y terminado a los dieciséis. Gracias a Dios puedo seguir escribiendo algo desde la cama algo para El.



Primera edición
Segunda edición

—Y, ¿qué pasó después de esos cinco años?

—En total, durante ese tiempo, había que hacer controles, no sé si cada mes, o cada dos meses, y radiografías. Y Eunice, o alguien, las llevaba para que la doctora y el equipo médico las estudiaran.
Entonces, a todo esto, después de cinco años, cuando fue Eunice a llevar la radiografía, los médicos la llamaron.
—¿Qué pasó acá? —preguntaron.
—¿Por qué? —dijo Eunice.
—Porque el fantasma desapareció —contestaron—. Su hermanita iba a morir antes de los 20 años o iba a quedar paralítica en muy poco tiempo. Se ha detenido la curvatura e incluso se ha extendido un poco, o sea se descomprimió la médula.
—Recién entonces le dijeron toda la verdad a Eunice y ella a mis padres. Había peligro de que se cortara la médula en cualquier momento o que el corazón no pudiera funcionar más o que muriera ahogada por falta de respiración. Nunca me faltó la respiración y eso que tengo un poco menos de la mitad de un pulmón que está funcionando. Yo nunca lo noté salvo que me canso más seguido que las personas que no tienen ese problema.

—O sea que, ¿ahora podías llevar una vida normal?
—Para resumir, como ejemplo de mi vida activa, cuando estuve en Buenos Aires y tomé el trabajo de El Puentecito, también estaba dando clases en un colegio terciario, manejaba el auto de Eunice por toda la ciudad, iba y venía del trabajo. 
En total, a lo largo de mi vida he recibido más de cinco sentencias de muerte segura o de parálisis total. Hasta ahora no pasó nada de eso. Que yo sepa estoy viva. Estoy bien. Aunque actualmente, es una temporada muy difícil por el agotamiento total después de cuidar a Eunice y a mi amado esposo en sus últimos años de vida. El agotamiento es muy difícil de remontar y me afectó la movilidad también. Si el Señor quiere no me pienso ir todavía. Creo que aún me queda algo por hacer. 

—¡Gracias, Mirtha, por compartir la historia de tu vida milagrosa, de 80 años, este 17 de junio!

—Sí, esa es la historia. Es un milagro constante. Los milagros no son siempre muy ruidosos y repentinos. Dios obra como El quiere. En mi caso, no hubo un milagro repentino. Ha sido un milagro diario a través de todos estos largos años. Es un milagro que se vive día tras día, que se hace tan normal y tan natural, que a veces me he olvidado que vivo por milagro. Pero todos vivimos por milagro porque el Señor nos da la cuota de salud que necesitamos cada uno. 

martes, 31 de mayo de 2022

Mirtha


Entre los visitantes que tuvimos en Don Bosco, estaba la familia Siccardi. Mirtha, la menor de sus hijas, se convirtió en mi amiga más querida. Creo que esta es la primera foto de nosotras juntas. Ella está a mi izquierda.
  
Debimos conocernos cuando éramos muy chicas porque nuestros padres eran pastores en la misma denominación, aunque no nos veíamos muy a menudo ya que nuestras familias vivían en diferentes provincias y solo se reunían en campamentos de verano y/o conferencias generales anuales.
Esta vez, sin embargo, los Siccardi llegaron a Buenos Aires por motivos médicos.
Mirtha contrajo polio siendo bebé. Cuando llegó a la adolescencia, su columna vertebral comenzó a deteriorarse y desviarse rápidamente, poniendo en peligro órganos vitales: pulmones, corazón y médula espinal. El motivo de su visita a la capital fue una consulta con especialistas en el Hospital Británico donde su hermana mayor, Eunice, se estaba formando como enfermera.

No puedo precisar las fechas exactas en que eso sucedió; sin embargo, Mirtha recuerda que fue al inicio de la “Revolución”, quizá fuese en septiembre de 1955.
Encontré un pedido de oración en la revista denominacional referido al momento en que fue hospitalizada.
 
(Brethren Missionary Herald, 18.08.56)


La decisión final del equipo médico fue que Mirtha debía guardar cama. Pasó cinco años de reposo en cama durante ese período crítico de crecimiento. Su sabio padre percibió el don que tenía para escribir y la animó a participar en un concurso organizado por L.E.A.L. (Literatura Evangélica para América Latina). ¡Su novela ganó el tercer lugar! Más de una Editorial quería publicarla, pero se la llevó Moody Publishers. Fue un best-seller y se agotó. Entonces, sin aviso, Moody hizo una segunda edición y le cambió el título. También se agotó.





Nuestra correspondencia comenzó ya en 1954 cuando apenas teníamos 9 y 11 años. Mirtha conservó cuidadosamente todas nuestras cartas en una carpeta grande. Yo se la pedí prestada ya que había perdido las suyas en los muchos traslados de nuestra vida y estaba buscando referencias que me ayudaran a recobrar memorias de aquellos años. Como mi hermano y mi cuñada estaban sirviendo en Argentina en ese momento, pudieron traérmela a los EE. UU. Prometí enviar de vuelta la carpeta con ellos cuando regresaran a la Argentina después de unos meses en Estados Unidos. ¡Entonces ocurrió un incendio en nuestra casa!
Sorprendentemente, Dios protegió esas cartas. Sufrieron daños mínimos, algunos bordes quemados y marcas de agua, pero aún así en su mayoría resultaban legibles. Pude escanearlas antes de devolver la carpeta a Mirtha. Por lo tanto, seguirá siendo otro recurso preciado al que recurrir mientras escribo las historias de mi vida.


Pero ahora, permítanme volver atrás y añadir a la historia de la vida de Mirtha.
Encontré un artículo publicado en abril de 1944 contando el gravísimo caso de parálisis infantil de la pequeña Mirtha y la intervención de Dios en respuesta a la oración.


Mirtha es casi dos años mayor que yo. Nuestra correspondencia comenzó cuando éramos niñas.

3 de marzo de 1954

En el campamento de ese año éramos tres niñas pequeñas que solíamos estar juntas. Adoptamos los siguientes apodos: Ester era ovejita, yo pollito y Mirtha, conejito. Mi siguiente carta, del 28 de julio, estaba debidamente ilustrada.



La última carta en la carpeta gruesa está fechada en mayo de 1972. Para entonces, yo estaba casada y vivía en Alemania.
En los años intermedios, Mirtha sacó el título de profesora de literatura. Durante veinte años estuvo a cargo de Idea-Coordinación y Redacción de la revista infantil cristiana, El Puentecito. Desde el principio el director de la Editorial El Puente, Lic. Marcelo Laffitte, le dejó toda la responsabilidad de la revista. Compartir el evangelio con la generación joven ha sido su pasión de toda la vida.


Esta es una muestra temprana de la revista, publicada poco antes de que Mirtha se casara con Aldo Ferro.


En enero de 1997 tuve el privilegio de viajar a Argentina y pasar unos días en su casa.


El año pasado, Mirtha perdió al que fue su esposo por más de treinta años. La siguiente es mi foto favorita de esta pareja querida.

Sorprendentemente, Dios la ha guardado todos estos años para difundir amor y cuidado a los demás.
El 17 de junio es su cumpleaños número 80. En su honor, aquí hay una oración de bendición.

El Señor te bendiga y te guarde;
el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti
y tenga piedad de vosotros;
el Señor vuelva su rostro hacia ti
y te de paz.
Números 6:24-26 - NVI

sábado, 14 de mayo de 2022

1955

Casa Rosada y Plaza de Mayo


Con la llegada del verano al hemisferio sur se abren una serie de actividades, como escuelas bíblicas de vacaciones (si no se realizaron antes de Navidad), campamentos, la Conferencia Anual (siempre durante el Carnaval) y reuniones en carpa. 

En enero de 1955 se realizaron dos campamentos en Las Albahacas, uno para niños (del 4 al 12 de enero) y otro para jóvenes (del 13 al 21). Parece ser que nuestra familia asistió a uno de ellos. 

La Conferencia Anual tuvo lugar en Rio Cuarto del 20 al 22 de febrero de 1955. Mamá escribió el domingo 27 de febrero por la tarde: 

El miércoles pasado llegamos a casa desde Río Cuarto. . . Tuvimos una muy buena conferencia este año, buen espíritu y buena asistencia. El Señor me dio libertad para dar mi mensaje y le agradezco por ello. 

 Localicé una carpeta con el rótulo Mensajes de Mamá y me sorprendió gratamente encontrar el mensaje que les dio a las mujeres ese año, hecho confirmado con su nota manuscrita al dorso, Río Cuarto- Conferencia 1955.  


Al leer los apuntes de mamá, aprendí más sobre el tema de la "unidad del Espíritu", su modo de  estudiar y preparar mensajes, y sus contribuciones al ministerio. Había una serie de mensajes,  6 a 8 páginas escritas a máquina en hojas dobladas. En el reverso indicaba el lugar y la fecha de cada uno de los mensajes y, a veces, el número de personas que asistieron. El conjunto medía 17.5 x 12.5 cm y las esquinas de las hojas las redondeaba, tal vez para encajar exactamente en su Biblia. 

Papá también dio un mensaje. Mamá escribió sobre eso:  
Sam iba a hablar en la reunión de jóvenes que era de 4 a 6 de la tarde. A los 10 minutos de las 6 le dieron el púlpito. Dice que en ese momento no tenía demasiadas ganas de hablar. . . el joven de La Carlota que estaba a cargo de la reunión  simplemente calculó mal y alargó demasiado el programaFue todo muy interesante aunque un poco largo. 

 La carta continúa, 

Este lunes Sam vuelve al interior para una reunión de carpa en La Carlota. El día 15 estamos esperando empezar una campaña aquí en Don Bosco. Confío en que obtengamos todos los permisos necesarios, si no, no si podemos hacerla. Lynn Schrock viene a ayudarnos. 
El jueves Sam fue a la Aduana a buscar los paquetes. Solo dejaron pasar el de los juguetes... 
Esos fueron probablemente los regalos de Navidad que la abuela Hirschy mencionó en su diario. 
Martes, 4 de enero de 1955 Quité los adornos del árbol de Navidad y  guardé todo. Papá envió 2 cajas a Argentina. 
A menudo, sacar las cosas de la Aduana era difícil y costoso, casi no valía la pena. Sin embargo, cuando dejaban pasar algo, traía alegría. Recuerdo haber leído los libros y los periódicos de la Escuela Dominical que llegaban a lo largo de los años. Una serie favorita de libros para niños me causó una fuerte impresión. Recientemente localicé y compré un conjunto reimpreso de The Susie and Johnny Series.


Los Marshall en su correspondencia también mencionaron los muchos viajes a otra ciudad para recoger envios, cuando solo se les permitía recuperar uno y, a menudo, devolvían los demás. 

Ma continúa en su carta, "Este próximo jueves por la tarde planeamos tener nuestra segunda reunión de mujeres. Hay muchas  que están dispuestas a asistir a una reunión cuando sus esposos están en el trabajo." 

Papá agregó una nota: 
La obra sigue avanzando muy lentamente. A menudo nos preguntamos si tendremos el valor para volver a este campo. . .
Olvidé mencionar que me sacaron un diente que dejó un agujero en la cavidad facial!!
Luego, en la carta del 3 de abril, dijo: 
He estado visitando al dentista con bastante frecuencia la semana pasada y tengo unas tres semanas por delante. Tuve 7 caries y todavía tengo las raíces de un molar por sacar. Cuando un joven dentista trató de sacarlo, rompió la parte superior dejando las raíces. Ahora tengo el mismo problema que tenía en el otro lado de la boca: ese agujero que sube a la cavidad de la mejilla. . . Kathryn también necesita ir al oculista. Aldo necesita que le saquen las amígdalas. 
Y entre todos los eventos de la vida diaria, estaba mi segundo viaje y el primero de Lynn al Conservatorio de Música de Sta. Cecilia para nuestro examen anual de piano. Mamá nos hizo ver muy elegantes. 



En la carta del 3 de abril, el día después del cumpleaños número 34 de papá, mamá escribió: 

 El otoño está aquí y pronto será invierno. Ayer tuvimos un cumpleaños pero no hicimos mucha celebración. Quería hacer un pastel pero Sam no me dejó porque dijo que tenía muchas otras cosas que hacer. 

 Del 15 al 24 de marzo tuvimos nuestra campaña evangelística con la carpa. Hubo varias decisiones. . . El hermano Schrock trajo mensajes simples y claros, pero parece que los corazones son muy duros. Tuvimos muchos problemas esta vez con el cuidado de la carpa, instalada en una plaza pública para que todos los chicos del vecindario se sintieran perfectamente libres de hacer lo que quisieran. Tiraron papas, piedras, terrones y hasta pedazos de cemento. Afortunadamente, ninguna de estas cosas dañó la carpa. Sin embargo, la penúltima noche robaron dos cuerdas. La persona que cuida la carpa [don Pedro Olthoff] solo podía salir a comer con nosotros temprano en la mañana para desayunar. El resto del tiempo le llevábamos sus comidas. 

En esta tierra no sabremos el alcance del efecto sobre aquellos que escucharon el evangelio esa semana en la carpa, o afuera, o de boca en boca.   
Papá escribió sobre un interesante encuentro que tuvieron con un judío, profesor de astronomía de la Universidad de La Plata. Escuchó con considerable interés y respeto. Dijo que estaba fuera de la carpa con su hijo pequeño. Al día siguiente el niño estaba cantando "Libre estoy, libre estoy" y al principio no se dio cuenta de lo que era, luego recordó que era la música especial en la reunión de carpa la noche anterior.  

En las próximas cartas de mayo se hace evidente la necesidad de un lugar de encuentro. 
1 de mayo: Anoche tuvimos una reunión de jóvenes. Eran 21 en total. Parecían pasarlo muy bien y han pedido tenerla  cada 2 semanas. . . También vinieron los jóvenes de Mármol. Mostramos la  película, "Él tomó mis azotes". Después servimos refrescos y jugaron juegos hasta las 22:15. 
Siempre nos sentimos limitados por el espacio. Allí estábamos apiñados en la sala de estar. Afortunadamente fue una noche agradable y no demasiado fría para que pudieran jugar afuera, si no, no qué hubiéramos hecho. 

Hemos estado buscando lugares, pero todos superan los 60.000 pesos y son muy pequeños. Queríamos comprar una casa con un lote al lado, pero la junta no tiene el dinero. . . . Si pudiéramos conseguir uno, estoy seguro de que la gente de aquí podría construir allí un templo que sería de gran ayuda para la obra. El dueño ha bajado 25.000 pesos del precio inicial. Es un terreno excepcionalmente grande, casi el doble de profundo que los demás. 

30 de mayo: La próxima semana vamos a tener una reunión del Consejo en Río Cuarto y se hablará de la posibilidad de construir aquí en Don Bosco. . . Confieso que no sé lo que se debe hacer, que el Señor nos dé sabiduría. Nuestra casa es pequeña y es una casa particular que estoy seguro limita la asistencia de algunos. 
El 10 de mayo, los Marshall se fueron por licencia a los Estados Unidos. Nuestra familia fue al aeropuerto a despedirlos. Lynn y yo viajamos con ellos en el Ford Modelo A, mientras papá, mamá y Aldo fueron en tren. Todos volvimos a casa en el coche. Papá escribió: 

Fue muy agradable poder volver tan rápido y con tanta calma. Estamos un poco cansados ​​de depender de ómnibus y trenes. Ahora tenemos el Ford A, pero no sé por cuánto tiempo. Tal vez lo dejen aquí para nosotros. 

 Sin embargo, papá continúa hablando de una bendición que resultó de viajar en el autobús. 

 Hace aproximadamente un mes y medio, una chica de unos 19 años comenzó a asistir a nuestras reuniones a raíz de un encuentro en un ómnibus. Ha sido muy fiel y hemos llegado a conocer un poco mejor su historia. Estuvo en el Ejército de Salvación. Se convirtió hace unos 3 o 4 años y cuando aceptó al Señor le pidieron que se fuera de su casa. Entró en el Ejército de Salvación y llegó a ser oficial. Debido a problemas de salud tuvo que dejar eso. Ahora vive con su abuela, pero no se llevan demasiado bien. Anoche su abuela se enojó con ella y le dijo que hoy no fuese a comer a casa. Así que después de la escuela dominical se quedó con nosotros. Está tratando de conseguir un trabajo, pero, para eso necesita saber escribir a máquina. . . entonces va a venir aquí, a casa, a practicar. Durante varios domingos ha estado enseñando a los pequeños de la escuela Dominical y Kathryn dice que lo hace muy bien. También cantó un número especial para la reunión de jóvenes y para el servicio de predicación de esta noche. 

¿Podría ser ella la joven junto a mamá en esta fotografía etiquetada como 1955?  
La misma carta hacía referencia a la inestabilidad política. 

Supongo que habrán leído algunos relatos de los movimientos políticos recientes aquí en Argentina. Durante las últimas semanas se han publicado algunas declaraciones directas y claras con respecto a la iglesia católica en preparación para lograr la separación de la iglesia del estado. Se ha logrado ese objetivo y se está cambiando la Constitución en todos los puntos donde la afectaría esta separación. De paso, se están cambiando algunas otras cosas que permitirán hacer algún tratado o acuerdo con compañías petroleras extranjeras para que vengan a extraer y refinar petróleo. Quizás este último es realmente el gran tema que buscaban, pero la separación de la iglesia y el estado seguramente traerá mejoras al país. El año pasado la iglesia católica recibió 83.000.000 de pesos del presupuesto nacional. Desviar esa suma hacia otros canales sin duda ayudaría a mucha gente. 
No entendí lo que estaba pasando en ese momento y ni siquiera ahora capto el significado completo de lo que estaba ocurriendo relativamente cerca de donde vivíamos. Sí recuerdo que desde nuestra casa en Don Bosco podíamos oír los bombardeos. 

Juan Perón había sido presidente casi tanto tiempo como el que nosotros llevábamos en Argentina y había vivido períodos de popularidad sin precedentes. En este momento, sin embargo, existía un descontento creciente. 

El 16 de junio de 1955, un grupo de civiles y militares planeaban asesinar al presidente Perón y para ello, aviones de la Aviación Naval Argentina y la Fuerza Aérea arrojaron 9 toneladas y media de municiones sobre la Casa Rosada y alrededores, matando a 364 personas, en su mayoría civiles. Perón, advertido, estaba cerca en el Ministerio de Guerra. Fue un día muy oscuro en la historia argentina. Perón fue posteriormente derrocado en un golpe cívico, eclesiástico y militar el 19 de septiembre de 1955. 

La abuela escribió en la entrada de su diario del 28 de junio: "Recibí cartas de Kate y Sam. Están bien. Sam caminó por la Plaza de Mayo el día antes del bombardeo". 

No tengo más cartas de 1955 fechadas después del 30 de mayo. Sin embargo, me llegó un extracto de los archivos de mis abuelos. 

1 de diciembre de 1955
 Recibimos una carta de Sam y Kathryn esta semana. Ellos escriben: "Desde la última vez que escribimos, hemos estado haciendo nuestra parte para proveer un lugar de estadía para los misioneros. Tuvimos a los Dowdy con nosotros del 10 al 15 de noviembre. Eran cuatro y la primera noche también tuvimos a una señora de La Carlota, la Sra. Marín, fue un placer tenerla porque había asistido todo el tiempo a las reuniones durante nuestro ministerio en La Carlota, ella era quizás una de las más fieles asistentes a las reuniones, pero nunca pudimos saber si ella realmente había nacido de nuevo. Nunca oraba y parecía que no podíamos hablarle sobre temas espirituales sin que el resultado fuese un monólogo. Hace solo unas semanas se bautizó pues unos meses antes había tomado su decisión. Hablando con ella, un día le pregunté por qué aparentemente nunca pudimos acercarnos durante nuestro tiempo en La Carlota. 'Bueno', dijo, 'simplemente, no era de la familia todavía'. 

En cuanto a las reuniones aquí, ahora todo va mucho mejor. . . La Escuela Dominical sigue creciendo. Ayer había 38 y simplemente no teníamos asientos para todos. Por favor, recuerden esto en oración. ¡Necesitamos un edificio. . .!  
Los Churchill llegaron en el S.S. Argentina, el 13 de noviembre a las 9 a.m. Están alojados en la casa de los  Maconaghys en este momento. Estarán allí hasta que se decida algo definitivo sobre su ubicación. 
El próximo lunes 28, voy a Corral de Bustos para 10 días de reuniones. 

La perseverancia mantuvo a mis padres en 1955 a través de las luchas de la vida diaria y en el ministerio. Y fueron protegidos en medio de la agitación política.

Es señal de que su fe, al pasar por el crisol de la prueba, está dando frutos de perseverancia.

Pero es preciso que la perseverancia lleve a feliz término su empeño,

para que ustedes sean perfectos, cabales e intachables. 

Santiago 1:3-4 La Palabra (Hispanoamérica) 



Pachín